La Taberna de Lippincott

Jemima Lippincott-Cochrane

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Pues La Taberna en su nuevo domicilio no puede empezar con una noticia mejor. (He aprovechado el anuncio de su hermana Chloe para, mutatis mutandi, anunciar la llegada al mundo de mi segunda hija).

Ha llegado al mundo Jemima Lippincott-Cochrane. Lo hace con ánimo de quedarse aquí durante muchos años y de llenarnos de toda la felicidad del mundo.

Sus primeros pasos en la vida y todos los que dé después harán la delicia de sus padres, abuelos, tíos y primos, que desde aquí o desde un lugar preferente del Cielo cuidarán de que sea siempre feliz. Edwina, Chloe y yo pondremos todos nuestros medios y la sabiduría de la que seamos capaces para ello y para enseñarle el mundo, nuestro mundo y el de ahí afuera, aprovechando el cariño, el amor y las enseñanzas que nosotros hemos recibido.

Aprenderá que la constancia hará que consiga lo que se proponga; que hay que ser generoso con el humilde y altivo con el poderoso; que el mejor país del mundo es el hogar de uno; que ser buena persona es fundamental y parecerlo no tanto; que el minuto inolvidable se rellena con los sesenta segundos que lo rodean; que las mejores cosas de esta vida siempre se hacen esperar; y que si lo deseamos con todas nuestras fuerzas y tenemos un poco de suerte, Peter vendrá a vernos todas las noches y Wendy nunca nos traicionará.

Le pido a Dios, puestos a desear, que descubramos con alegría que ha heredado la increíble generosidad de sus abuelos, los bonitos ojos de su madre, la bondad de su madre, la belleza sin par de su madre, la inteligencia de su madre, la alegría de su madre, la infinita e insaciable curiosdidad y las ganas de aprender de su madre y las ganas de viajar y ver mundo de su madre y su padre.

Será libre para decidir si le gusta el fútbol o no y para elegir si prefiere reír cada… ejem… lustro en Cibeles o lloriquear cada Domingo en Virgen del Puerto (sí, sí, sigue existiendo, os lo juro, pasé el otro día).

En nuestra mano está que aprenda que el cine es grande: Simba, Nemo, Harry Potter, Robin Hood, Andy Dufresne, Frodo Bolsón, Luke Skywalker, Indiana Jones, Sean y Mary Kate, Cristian y Satine, Connor McLeod, Armand Goldman, Marty MacFly y Escarlata habitarán la planta principal de sus sueños. Scar, El Prícipe Juan, El Kurgan, Lord Voldemort, Biff Tannen, Hannibal Lecter y Darth Vader poblarán las esquinas de los sótanos.

Descubrirá los mil mundos que imaginamos cuando leemos, y lo maravilloso que es pasar un atardecer en la Colina Palatina, una tarde de invierno en Londres, una puesta de sol en el Puente Carlos, un paseo por los Campos Elíseos, entrar a la Plaza Roja, una ruta por Santander, el verano indio en Manhattan o recordar los colores de Irlanda. Y otros muchos lugares increíbles que ahora mismo no podemos ni llegar a imaginar.

Elegirá la música que le hará compañía en la vida. Decidirá a quién considera El Jefe, a quién El Rey y a quiénes Sus Majestades. Y seguramente llegará a las mismas conclusiones que hemos llegado todos.

Le enseñaremos que Dios, Jesús, María y nuestro Ángel de la Guarda nos quieren y cuidan siempre de nosotros. Y para eso contaremos con la mejor ayuda que puede haber: La de sus padrinos de bautismo.

Pondremos de nuestra parte para que aprenda a permanecer de espaldas a las modas efímeras (y que después haga lo que mejor le parezca): Aprenderá que los mejores paseos se dan por las calles y bares de mi viejo y querido Madrid; que a principios de Noviembre lo único que celebramos es que grandes personas que nos quieren nos sonríen desde más allá de las estrellas; que en nuestra humilde terraza siempre habrá comida, espacio y calor para tres cansados camellos y que es difícil que quepan doce ciervos; y que, salvo por los que hemos querido y ya no están aquí, cualquier tiempo pasado fue siempre, siempre, siempre, peor. Y a lo mejor, con un poco de suerte, nunca sabrá quién es Sardá, Dinio o Raquel Mosquera.

Como vendrá a esta vida gracias al amor recibirá todo el amor que se merece. Llenará La Taberna con su llanto (espero que lo justo), su alegría y sus juguetes (oye ¿siguen haciendo el Cine Exín?). Sus padres aceptarán toda clase de felicitaciones y regalos. Y nos dará ese orgullo mágico de poder decir ‘mi hija’ y ‘mi familia’.

Que sus días sean largos y llenos de vida. Que sus noches sean felices y llenas de magia.

Y que todos los veamos con la salud y la alegría que merecemos.

A.H.Lippincott, padre de Jemima.

Written by A.H.Lippincott

Martes, 17 Julio 2007 a 4:02 am

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