La Taberna de Lippincott

En Palacio

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Chloe en la Plaza de Oriente de MadridLos cuentos infantiles tienen, como segundo rasgo característico (el primero es la crueldad) el ser eminentemente monárquicos. No podría concebirse un país de cuento sin rey.

Por este motivo pensamos que a Chloe le gustaría ver la Plaza de Oriente y el Palacio Real de Madrid. Creo que disfrutó la visita, pero por encima de todo prefirió la fuente que había rodeando la estatua de la Plaza de Oriente y una caja de caramelos que le compramos en la tienda del Palacio. El resto le dio más o menos igual.

Recuerdo que con un par de años más que los que tiene Chloe ahora pregunté a mis abuelos quién era el Rey de España. Su respuesta fue:

- En España no hay Rey, está Franco.El Palacio Real de Madrid

Aquella respuesta me indignó sobremanera. Si España era un país como Dios manda, y me lo parecía, debía tener un Rey como en los cuentos. Y me daba rabia también el verbo empleado: Franco ‘estaba’, así, simplemente.

Naturalmente no me conformé con la respuesta y rápidamente pregunté por aquel señor de nombre tan feo y poco glamouroso.

- ¿Quién es Franco?

- Pues Franco es… Franco. Franco. Un señor que se llama Franco – dijo mi abuelo algo apurado.

Aquella respuesta, que me ha parecido durante muchos años una mierda, de repente no me parece tan mala. Ahora que soy padre me imagino a mi hija haciéndome esa pregunta en 1974, y de verdad que no sabría decirle what the fuck era Franco.

A.H.Lippincott

Written by A.H.Lippincott

Sábado, 28 Julio 2007 a 9:22 am

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