La Taberna de Lippincott

Archivo para Mayo 2009

Baby P

con un comentario

Creo que nunca sabré el motivo real. Quizá el niño sea guapísimo, probablemente me recuerda a mi hija pequeña, quizá me ha pillado muy sensible, a lo mejor ya ha comenzado la recapitulación mental de mis casi cuatro décadas de existencia, puede que una conjunción de todo lo anterior, el caso es que este suceso es un golpe terrible no sólo en la conciencia de todo un país, sino en la de quien les escribe tan mal como intermitentemente desde esta Taberna.

Yo no tengo cuerpo para referir la noticia, por lo que quien no esté al tanto de este terrible hecho ocurrido en Reino Unido puede informarse aquí (no prejuzgad la página por el aspecto, por favor). Quien no domine el inglés seguro que encontrará referencias igual de buenas en lengua española. Eso sí, aviso de que quien entre no podrá reprimir las lágrimas.

Creo que la maldad humana que refleja el caso del pobre Peter es tan escalofriante (literalmente) que hace que uno se plantee muchísimas cosas, y no estoy hablando de paridas tipo de ‘hacia dónde va esta sociedad’ y preguntas retóricas propias de la derechona o de gente de cierta edad, sino que ya va siendo hora de buscar en uno mismo.

Tengo un trabajo del que he estado orgulloso muchos años porque considero que enseñar a los demás es dar a los demás algo tan directo e inmediato como pueda serlo sólo el amor. Lo he considerado gratificante y hasta ahora me he sentido satisfecho. No se me ha ocurrido preguntarme si puedo hacer mucho más por los que me rodean; si realmente merece la pena estar preocupado por hacer tal o cual viaje o comprarme tal o cual cosa; si es de recibo pasar tanto tiempo leyendo noticias; si presto la suficiente atención a mi mujer, a mis hijas; si tengo que hacer mucho más por mucha más gente; si soy un mal cristiano (*); si la inteligencia que me ha dado Dios, que no está nada mal, perdóneseme la inmodestia, está siendo aprovechada o no; si Baby P ha sido un detonante para preguntarme todas estas cosas; y muchas, muchísimas cosas más. Iré buscando las respuestas en los próximos días.

Recordaré a Baby P desde el margen de este blog de ahora en adelante. Naturalmente, él representa a los miles de niños que tuvieron una vida que no merecieron, incluyendo, claro está, a la más cercana Marta del Castillo.

Abandonado por su familia, por los servicios sociales, por el médico y ahora por la Justicia (¿¿¿???) británica, Baby P, Peter se llamaba, nunca será olvidado mientras exista esta humilde Taberna. Pido a todo el que lea esto que entre en la página de Kidsjustice, y se una a los grupos de Facebook que piden justicia para Baby P. Hago mío por completo el contenido de esta carta dejada como señal de respeto en el lugar donde se esparcieron sus cenizas, y pido a mi Dios que Peter sea feliz porque lo merece, y que me deje jugar con él cuando nos veamos en el Cielo.

A.H.Lippincott

(*) considero que todo cristiano es, necesariamente y por definición, un mal cristiano. De ahí las instituciones del pecado original, la penitencia y el perdón. Recomiendo encarecidamente huir lo más deprisa posible de todo el que diga ser un buen cristiano. Cuando hablo de ser ‘un mal cristiano’ en el texto anterior, me refiero, por tanto, a un cristiano excepcionalmente malo.

Escrito por A.H.Lippincott

Domingo, 31 Mayo 2009 a 3:38 am