La noche de difuntos
La noche de difuntos me despertó a no sé qué hora el doblar de las campanas. Su tañido monótono y eterno me trajo a las mientes esta tradición que oí hace poco en Soria. Intente dormir de nuevo. ¡Imposible ! Una vez aguijoneada la imaginación, es un caballo que se desboca, y al que no sirve tirarle de la rienda.
Gustavo Adolfo Bécquer. El Monte de las Ánimas (1861)
Recuerdo que la noche (y el día) de difuntos es una cosa que todavía algunos frikis cristianos conmemoramos en estas fechas en lugar de Halloween.
No todo es Corte Inglés, amigos lectores. Hay vida detrás de las banderitas verdes y negras, y de todo el tinglado progre-yanqui (¿¿¿¡¡¡!!!???) que se ha montado estos días.



