El mal cristiano
Me dijo que era un mal cristiano, le dije que sí. Tenía quince años, y entonces y ahora mis reflejos dialécticos son mínimos.
Aun así ahora mi respuesta sería: ‘Trato de estar lejos de gente como usted como me sea posible. Dígame por qué parte de la acera y en que sentido se va a ir usted, bruja asquerosa, para no coincidir’.
Pero entonces es lo que había. También mi sueño era ver las fiestas de San Juan en Soria. Lo cambié gradualmente por unos cuantos paralelos más.
Siempre norte. Y siempre rodeado de gilipollas.
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