La Taberna de Lippincott

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Un fin en sí mismo

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Me llega procedente de una amiga un Llutiuf que me ha llamado la atención, pero de una forma distinta que a quien lo colgó. Se trata de una niña llamada Severn Suzuki que hace un discurso en la sede de ese chiringo llamado Naciones Unidas. El título del vídeo, con la genuina grandilocuencia y pedantería ecoprogre, nos da a entender que la intervención fue la releche y que el mundo entero quedó petrificado mientras la niña nos cantaba las cuarenta a todos los adultos malos malotes (Mani, ¿dónde estás?) que poblamos este pequeño planeta. El discurso es una redacción escolar como otra cualquiera de los millones que se encargan todos los días en todos los colegios del mundo, con la diferencia de que esta niña, no sabemos por qué, ha sido más afortunada que los demás pequeños pegándose un viaje de puta madre a Nueva York. Un vistazo a la biografía de la Señorita (o Señora) Suzuki nos cuenta que sigue viviendo como una reinona, viajando de aquí para allá, publicando libros y en no sé qué fantasmagórico panel de asesores (Ringring $, ringring $, ringring $).

También hace tiempo me llegó otro Llutiuf de una presentadora llamada Annie Leonard llamado La historia de las cosas, en un tono parecido al anterior pero más elaborado, claro, en el que también el tema principal es de hacernos sentir mal.

Y yo me pregunto: Trato de respetar las más elementales normas ambientales (perdonen que no diga medioambientales pero me parece una expresión horrorosa y redundante). Separo residuos, trato de consumir poco, uso transporte público. Educo a mis hijas para ello. Estoy currando todo el día para sacar adelante mi casa y a mi familia. Cuento el dinero cuando llega final de mes. Así que

¿POR QUÉ TENGO QUE AGUANTAR LOS SERMONES DE TODOS ESTOS POLITICUCHOS?

Porque de politicuchos se trata. Suzuki, Leonard, Gore y compañía. No llegan a políticos de verdad. No les libra de politicuchos el hecho de que exista una especie de absurdo consenso (casi consenso, yo no cuento) de que hacen una labor estupenda y maravillosa por lo cual se convierten en una especie de intocables a los que no se puede criticar.

Esta gente no ha hecho de esa defensa del medio ambiente su profesión. Ha hecho de dar discursos y asustar a los demás su profesión. Te meten diariamente tu dosis de carguito de conciencia contándote lo cabrón y malvado que eres para que tú asientas de forma acrítica mientras te llaman gilipollas. Ellos nunca son malos, claro, resulta que no comen, no cagan, no consumen, no van en coche, etc. Eres TÚ quien tiene que sentirse mal. Malvado. Sucio. Maloliente frente a sus bellas, blancas y relucientes túnicas farisaicas.Te restriegan el mal que estás haciendo pero no cómo dejar de hacerlo de forma práctica, realista y eficaz. Eso no, sería el fin del business. Tienen siempre sus listas negras pero las blancas no aparecen por ningún lado.  Publican libros, dan conferencias, van a programas, venden vídeos. Se forran, se forran y se forran. Para ellos el objetivo no es salvar el planeta, sino decir que lo hacen, sermonear, hablar de ello. Es su profesión. Es un fin en sí mismo.

Se puede alegar, muy justamente, que alguien tiene que poner el justo equilibrio entre industrialización y ambiente y hacer este trabajo sucio. Muy bien, pues que lo hagan los políticos que ya están para eso y es en la política donde se corta el bacalao. Estas figuras intermedias son muy cómodas: todas las ventajas de ser político pero ningún inconveniente. Parece que no podemos criticarlos porque defienden una causa tan justa tan justa que nadie se puede atrever a alzar la voz contra ellos. Pues no es así.

Para terminar ilustraré con un ejemplo la sensación que me produce toda esta gente, contando mi comentario a Edwina cuando Chloe (4 años) decidió por su cuenta y riesgo reciclar papel tal y como había hecho en el colegio:

No es sólo que me haya cogido el periódico de hoy y me lo haya destrozado. No es que haya dejado la cocina hecha un asco con trozos de papel mojado y haya tenido que barrer y fregar. No es que tenga que tirar los dos trapos en los que ha envuelto la hoja reciclada porque están hasta arriba de tinta. No es que esté segura de que ha salvado un arbolito. No. Lo que más me fastidia de todo es que además ESTÁ FIRMEMENTE CONVENCIDA DE QUE DEBEMOS DARLE LAS GRACIAS.

Nobel de la Paz

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Algunas consideraciones sobre el Nobel de la Paz a Albert Gore:

1.- El Premio Nobel de la Paz ignoró, durante 27 años de pontificado, a Juan Pablo II. No fueron capaces de darle el premio. Es evidente que un galardón así puede tener menos prestigio que el concurso de cabezones de Cortézubi o el de Miss Cuenca, certámenes éstos muy dignos, que no dudo que serán concedidos a quien más lo merezca.

2.- Albert Gore fue Vicepresidente de los Estados Unidos, y más tarde candidato presidencial. Fue derrotado por el actual Presidente, George W. Bush, por muy escaso margen de votos. Durante su Vicepresidencia no hizo absolutamente nada por mejorar las condiciones ambientales del planeta.

3.- Fue a raíz de su derrota electoral cuando Albert Gore decidió convertirse en defensor del ambiente (odio la expresión medio ambiente, es redundante) y rodar la película Una verdad incómoda, ampliamente publicitada por todo el Planeta.

4.- No he visto la película entera, pero como casi todo el mundo, sí he podido hacerlo de forma fragmentaria a través de la muchísima publicidad que se le da a la película.

5.- Las maneras, recursos, y su lenguaje verbal y corporal de Albert Gore recuerdan en todo momento a los de un telepredicador.

6.- Un elevado porcentaje de la población se descojona de los telepredicadores y sin embargo asume como verdad absoluta el contenido de Una verdad incómoda a pesar de las formas utilizadas.

7.- En la película se explica cómo el calentamiento global puede acabar con el planeta. Dicha teoría es ampliamente discutida desde muchos sectores científicos. Aunque una novela de ficción, recomiendo la de Michael Crichton Estado de miedo para ilustrar el tema, dado que sus referencias son verdaderas.

8.- La teoría del calentamiento global y el DVD de Una verdad incómoda han sido asumidos por nuestro sistema político-mediático-educativo como dogma de fe. Las posturas escépticas o contrarias son silenciadas y censuradas. Las formas externas de las que se reviste esta creencia son prácticamente las de una religión: Asambleas, reuniones, adoctrinamiento, proselitismo, dogmas de fe, libros sagrados…

9.- Resulta acientífico denigrar a quien tiene unas ideas o pruebas contrarias a las tuyas. Actualmente en nuestro sistema político-mediático-educativo no se fomenta la discusión sana ni el espíritu científico, sino que se asumen como verdaderos unos postulados que aún no han sido probados de forma clara e incontrovertida.

10.- Yo me declaro agnóstico sobre este tema, estoy esperando evidencias científicas más significativas para poder decidir por mí mismo en un sentido o en otro. Pero los modales de muchos me resultan vomitivos.

11.- Naturalmente, de forma independiente a mi agnosticismo, y como no puede ni debe ser de otra manera, trato por todos los medios que están a mi alcance de mantener el ambiente limpio, cumpliendo cuantos consejos me sea posible de los que da y (no me cabe duda alguna) no cumple Mr. Gore. Y educaré a mis hijas para que aprendan a dudar de todo lo que les cuente la tele y para que tengan el máximo respeto por el ambiente.

12.- Una verdad incómoda está también editada en formato de libro. Lo he visto en las librerías. Tiene un papel muy bueno.

13.- En mi país, donde la Justicia sigue siendo Justicia, no se consiente que se eduque a los niños en modernos dogmas de fe.

A.H.Lippincott

Escrito por A.H.Lippincott

Sábado, 13 Octubre 2007 a 1:55 pm