La Taberna de Lippincott

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Baby P

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I don’t know the main reason. Maybe the boy is extremely beautiful, or he reminds me my little girl, or all this caught me very sensitive, perhaps a mental recap of my four decades of existence has begun, maybe it’s all that altogether, I don’t know, but for sure Baby P’s case is a hard blow not only into a county’s conscience, but also in this humble blogger.

I haven’t the guts to write down the news of Baby P here, if you’re not informed about these terrible facts you can get informed here. I warn it’s a shocking story.

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I think that the evil reflected on poor Peter’s story is so (literally) chilling that makes oneself to pose many questions. I’m not talking now about all that where-does-our-society-go crap, but it’s time to look in oneself.

I have a job of which I have been proud because I consider that teaching others is giving them something as direct and immediate as only love can be. I have considered it rewarding and I have felt myself satisfied till now. I haven’t questioned myself till now if I can do more for people around me; if it’s really worth it to be worried about doing a trip or buy me something; if it is correct to spend so many time reading news; if I pay enough attention to my wife and daughters; if I’m a bad Christian; if the intelligence that God gave me is being well used or not; if Baby P’s story has been a trigger to pose myself all these questions, and many many more things. I’ll keep on looking for answers.

Baby P will be remembered in this blog since now on. Of course,he represents the thousands of children who had a life they didn’t deserve, including, of course, the closer Marta del Castillo (this blog is written from Spain).

Failed by his family, by social services, by the doctor and now by British Justice (???), Baby P, Peter was his name, will never be forgotten in this humble blog. I ask everybody that reads this to enter Kidsjustice,  and join the Facebook groups which claim justice for Baby P. I make mine the content of this letter left as sign of respect where his ashes were scattered, and I pray God that he gives Peter happinness, because he deserves it, and that He lets me play with Peter when we meet in Heaven.

 

A.H.Lippincott

(*) I consider that any Christian is, considering the definition, a bad Christian. That’s why institutions like original sin, penitence and forgiveness exist. I strongly recommend to stay away from anyone who claims him/herself a good Christian. Therefore, when I talk about being ‘a bad Christian’, I’m meaning an exceptionally bad one.

Escrito por A.H.Lippincott

Martes, 2 Junio 2009 a 3:20 pm

Por una reforma del Artículo 25 de la Constitución Española

con un comentario

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Sevilla, o más bien España entera, llora la muerte de la joven Marta del Castillo a manos de un hijo de puta que había salido un mes con la víctima (¿eso es ex-novio?), y que la mató a golpes. Nuevamente el Pueblo (lo siento, odio decir ciudadanía) brama de indignación ante lo que parece previsible: Este tipejo despreciable estará unos pocos años en la cárcel y después será liberado en virtud de unas normas penitenciarias laxas y que favorecen siempre a mierdas como éste, despreciando la necesidad de justicia de la familia y del Pueblo.

Siempre se habla de endurecer las leyes, el cumplimiento íntegro de las penas, la vigilancia penitenciaria exhaustiva, etc. Al final el Presidente Rodríguez se hará unas fotos con la familia y recurrirá una vez más a su descubrimiento político mas rentable: Es mejor realizar una campaña publicitaria diciendo que se están arreglando las cosas que arreglarlas de forma efectiva. A otra cosa mariposa y hasta la siguiente víctima.

Creo en la llamada reinserción. Incluso para los casos de violadores y asesinos, considero que toda persona que ha cometido un error debe tener la oportunidad de enmendarse y conducirse por el recto camino, por imposible que parezca esto en las cárceles españolas. A las peticiones de cadena perpetua y ojo por ojo que basan su argumentación en algunos pasajes del Antiguo Testamento suelo citar el mismo texto

Quizás haya cincuenta justos dentro de la ciudad; ¿la destruirás con todo y no perdonarás el lugar por causa de los cincuenta justos que estén dentro de ella?
Entonces respondió Jehovah: Si hallo en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré todo el lugar en consideración a ellos. (…)
Por favor, no se enoje mi Señor si hablo sólo una vez más: Quizás se encuentren allí diez… Y respondió: –No la destruiré en consideración a los diez.

Sin embargo, está claro que algo debe cambiar. El endurecimiento de las condenas de poco servirá si el asesino o violador sabe que, a pesar de la pila de años que le van a caer encima en la teoría, en realidad va a tener una condena de chichinabo y va a poder salir en poco tiempo.

Fijemos, pues, nuestra atención, no en las condenas, las leyes, los políticos o el asesino o violador, sino en ese eslabón de la cadena que siempre ha pasado más desapercibido, no sé muy bien por qué. Me refiero a esos funcionarios que ganan un sueldo por cumplir con la cualificadísima misión (no estoy siendo irónico) de decidir si una persona ha tenido buen comportamiento o no; está reinsertada o no; si la sociedad puede acogerla o no; y, en definitiva, si va a volver a matar o violar. Se trata de inculcar en estos funcionarios especializados la idea de que de su decisión están pendientes las vidas de muchas personas y la tranquilidad del Pueblo, y que por lo tanto, no puede tomarse a la ligera, siguiendo principios ideológicos, políticos o demasiado laxos.

Creo que este cambio irradiaría al resto del sistema poniendo las cosas en su sitio, y para ello hago la modesta propuesta de comenzar la casa, por una vez, por el tejado.

Propongo un cambio (más bien un añadido) en el Artículo 25 de la Constitución Española

2. Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados…

que quedaría redactado de la siguiente manera:

2. Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados. La Ley fijará, en todos los casos, la responsabilidad penal de los funcionarios que hayan dictaminado la excarcelación del reo, en el caso de que éste volviera a cometer el mismo delito por el que fue condenado.

Así de sencillo. O de complicado, como quieran. Pero creo que nos iría mejor.